Un centro de distribución no es una bodega grande: es una máquina. La nave existe para que la banda no se detenga, y todo lo eléctrico —la acometida, la distribución, la canalización, la iluminación— está al servicio de esa continuidad. Un pasillo mal iluminado se paga en errores de picking; una alimentación mal dimensionada se paga en un paro con la operación encima.
Qué hicimos
El diseño y la ingeniería eléctrica de la nave, de la acometida hacia adentro: distribución en baja tensión, canalización y charolas por la estructura de techo, alumbrado industrial sobre pasillos y andenes, y la alimentación de los equipos de manejo de material que después la operación monta sobre el piso.
Cómo se ejecutó
El trabajo se hizo mientras el edificio todavía era una nave vacía, y ese es el orden correcto: la canalización y las trayectorias de charola se definen antes de que existan los racks, no después. La coordinación con obra civil y con estructura manda en esta etapa —los ductos ahogados, los registros y las trincheras se dejan resueltos antes del colado, porque abrir un piso terminado para pasar un tubo cuesta un múltiplo de lo que costaba dejarlo puesto.
El alumbrado se montó colgado de la estructura de techo, alineado con los pasillos que aún no existían pero que ya estaban trazados en el proyecto. Es la diferencia entre iluminar la nave e iluminar la operación.
Cómo quedó
La galería recorre las dos etapas: la nave terminada y vacía, con el piso pulido y las luminarias en línea; y la misma nave ya en operación, con las bandas corriendo y los paquetes moviéndose. Es la fotografía que importa —no la de la instalación recién hecha, sino la del edificio haciendo su trabajo.



