Una planta de emergencia se compra por lo que hace el día que falla la energía, pero se juzga por lo que hace los otros trescientos sesenta y cuatro días: estar lista. El equipo es la parte fácil. Lo que decide si el respaldo funciona es la subestación que lo alimenta, la transferencia que lo llama y la instalación que lo conecta.
Qué hicimos
Suministro, maniobra e instalación del conjunto de respaldo: subestación con transformador tipo pedestal, celdas y tableros de media tensión, tableros de transferencia y protección, y el grupo electrógeno.
Cómo se ejecutó
Maniobra. El grupo electrógeno llega en plataforma y hay que bajarlo, moverlo y dejarlo en su posición final. Es la parte más visible y la que menos margen de error tiene: el equipo no se vuelve a levantar por gusto. La base tiene que estar colada, nivelada y con las preparaciones eléctricas ya puestas antes de que la grúa llegue al sitio.
Media tensión. Las terminaciones sobre las boquillas del transformador son el trabajo fino de este proyecto. La media tensión no perdona la improvisación: exige distancias dieléctricas respetadas, protección primaria bien seleccionada, y maniobra con personal autorizado y equipo de protección dimensionado para arco eléctrico.
Transferencia y control. El tablero de transferencia es el que decide, en automático, cuándo la planta toma la carga y cuándo se la devuelve a la red. Se instaló, se cableó y se dejó operando junto con el tablero de control del grupo.
Cómo quedó
La sala de subestación con sus celdas alineadas, el tablero de control etiquetado circuito por circuito, y el grupo electrógeno conectado y en posición. Un respaldo que se prueba, no que se supone.



