Un sistema fotovoltaico se vende con el argumento del ahorro, pero se sostiene con el del recibo. Antes de hablar de paneles hay que leer el consumo real: cuánta energía se usa, en qué horario y bajo qué tarifa. Un arreglo bien dimensionado sobre una lectura correcta se paga solo; uno dimensionado a ojo termina generando en el momento en que nadie lo necesita.
Qué hicimos
El diseño y la instalación de un sistema fotovoltaico comercial en la azotea de un centro joyero: los paneles no se apoyaron sobre la losa, sino que se montaron como cubierta sobre la estructura metálica de la terraza.
Cómo se ejecutó
El montaje. Esta es la decisión que define el proyecto. En una azotea urbana el espacio libre es escaso y ya está ocupado por lo que la operación necesita —equipos de aire, extracción, ductería—. Montar el arreglo sobre la estructura de la terraza resuelve dos cosas a la vez: libera la losa y convierte los paneles en la cubierta del espacio que está debajo.
Orientación y sombras. En una zona urbana densa el enemigo no es la nube, son los edificios vecinos. La inclinación y la orientación del arreglo se definen contra el recorrido real del sol en ese predio, no contra una regla general. Una sombra parcial sobre un panel no cuesta solo ese panel: castiga la cadena entera si el arreglo no está bien sectorizado.
Conexión. Del arreglo al inversor, y del inversor al tablero. La instalación eléctrica es la mitad del trabajo que nadie fotografía: protecciones del lado de corriente directa, del lado de alterna, y la puesta a tierra del arreglo, que en una estructura metálica en azotea no es opcional.
Cómo quedó
El arreglo instalado y generando, y la terraza debajo ganando la sombra que antes no tenía. Es el caso raro en el que la instalación eléctrica también resuelve un problema de arquitectura.



